Guarda la Palabra en tu Corazón


«En mi corazón he guardado tu palabra, para no pecar contra ti». (Salmos 119:11)
 
El problema del ser humano es que trata de ser feliz sin prestar atención a la palabra de Dios, Con su camino contaminado, se esfuerza y trata de alcanzar aquello que cree que es necesario para ser feliz: dinero, familia, fama y poder.
 
Con un poco de esfuerzo, puede llegar a conseguir todo eso. Pero cuando llegan las horas silenciosas de la noche, allá en el fondo del corazón, en aquel diálogo consigo mismo, mirándose en el espejo de la propia intimidad, de donde nadie puede huir ni esconderse, tiene que llegar a la conclusión de que algo está equivocado, que algo no funciona, y en esas horas el corazón se siente desesperadamente atormentado y vacío.
 
Aquella sensación nunca desaparecerá a no ser que tú busques la solución en la fuente de la sabiduría, que es la Palabra de Dios. Es a la luz de la palabra cuando tu racionalismo puede dar lugar a un poder mayor que es capaz de colocar orden en tu mundo interior.
 
Haz de este día, un día de sumisión a los consejos divinos. Someterse a Dios es crecer. Seguir sus principios, es volar en Libertad.
No salgas de casa sin decir: «En mi corazón he guardado tu palabra, para no pecar contra ti».