SU PALABRA ES MI DELEITE


DIOS Y SU PALABRA ES MI DELEITE

Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón.» Salmos 37:4

No se trata de nosotros, se trata de Cristo. El centro del universo no soy yo, no es el hombre, es Jesucristo.
 
Cuando fijamos nuestra mirada en Él, en su Palabra viva, entonces nos hallamos a nosotros mismos verdaderamente.
 
Hebreos 4:12 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
12 Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.
 
No nos concentremos en nosotros mismos, en nuestros propios deseos; pues al deleitarnos en Dios, meditando en su Palabra en todo momento, encontramos verdadero sentido y paz en nuestra vida.
No es pedir y luego agradecer al Señor, sino primero buscar al Señor, su reino; es decir hacer su voluntad y su justicia, identificándonos con el sacrificio de Jesús en la cruz que cumple la justicia de Dios, nos hace aceptados y reconciliados con Dios. (MT 6.33)
 
La prioridad de nuestra vida es tener una relación íntima y personal con Dios, a través de Jesús, y El concederá las peticiones de nuestro corazón, porque no pedimos de acuerdo a nuestros malos y egoístas deseos sino de acuerdo con su Santo Espíritu puesto en nosotros.
 
Hoy, deléitate, saborea la palabra y en oración fija tu mirada no en tí mismo sino en Jesús, el iniciador y consumador de nuestra fe, entonces El cumplirá tus deseos más profundos.